miércoles, 21 de noviembre de 2012

I.E.S. GRANDE COVIAN: el Camino de Santiago.

El Instituto "Francisco Grande Covián" de Zaragoza comenzó su andadura como Instituto de Bachillerato en el curso 1985-86, en el centro del barrio de “Las Fuentes”, en Zaragoza. En el año 1995 se transforma en Instituto de Educación Secundaria. Desde sus inicios, la preocupación por la salud ha sido un tema prioritario en el centro. A partir del curso 2008-2009 forma parte de la Red Aragonesa de Escuelas Promotoras de Salud. 

Gran parte del programa se desarrolla con actividades integradas en el horario de clase y dentro del currículo de diferentes asignaturas, o bien con actividades realizadas en Tutoría. Aquí se incluyen actividades de educación sexual, alimentación saludable, seguridad vial, riesgos de Internet, prevención de drogodependencias, respeto del medio ambiente, prevención de conductas violentas y Programa “Cine y Salud”. 


Nuestro slogan es CON SALUD VIVE MEJOR, DISFRUTA MÁS 

Hemos querido haceros partícipes de una de las actividades más emblemáticas de nuestro centro: El Camino de Santiago. Esta actividad se realizó por primera vez en el año 1987. Durante varios cursos muchos alumnos y profesores se sumaron a un proyecto que nos llevó desde Saint Jean Pied de Port hasta Santiago de Compostela recorriendo múltiples tramos en fines de semana. Ha sido una actividad que siempre ha estado abierta a toda la comunidad educativa, que nos ha ayudado a conocer nuestra tierra, a convivir, y nos ha enseñado a saborear el fruto del esfuerzo realizado. En octubre del año pasado un grupo de alumnos y profesores del instituto realizamos juntos un tramo aragonés del Camino de Santiago: Jaca- San Juan de la Peña- Puente La Reina. 

“La mañana amaneció espléndida de sol y de luz. La marcha arrancó de la ermita de la Victoria, a las afueras de Jaca, lugar donde en legendaria batalla las mujeres de Jaca pusieron en fuga a las huestes mahometanas. Henchidos los corazones de ardor guerrero nos dispusimos a afrontar la primera de las dos subidas que nos esperaban: el monte Guaso. Dos horas después, la imagen de San Julián con su escopeta en la iglesia de Atarés atizaba los rescoldos casi apagados de una hoguera que precisaba más oxígeno para coronar la sierra de San Juan de la Peña. En cinco horas habíamos culminado la proeza y llegaba la hora de la comida. 


 Todavía faltaba el paseo por la sierra a la sombra de una vegetación maravillosa y el encuentro con los dos monasterios, el Nuevo y el Viejo, que solo pudimos admirar por el exterior. El domingo la caminata partía de Santa Cruz de la Serós, monasterio femenino gemelo al masculino de San Juan. Antes de andar ya habíamos tenido tiempo para pasear sus calles y conocer las dos iglesias del pueblo: Santa María y San Caprasio. Binacua y Santa Cilia fueron los dos pueblos que encontramos en el camino: el primero destaca por su tranquilidad, sus buenas vistas y una preciosa iglesia románica; en el segundo, más bullicioso, la buena conservación de su planta urbana medieval y la casa en la que se recogían los tributos y diezmos que se debían a los abades de San Juan de la Peña. Quedaba una hora y media más de camino: a veces junto a la carretera y otras, cercanos al curso del río Aragón. A orillas del mismo, un poco antes de finalizar la ruta, nos sorprendió una especie de jardín japonés con muchos montoncitos de piedras apiladas por los peregrinos entre las que aparecían escritos sus nombres, sus deseos, sus sueños. Un final abierto a la meditación y a la duda. ¿Continuará?” ”Caminante, no hay camino sino estelas en el mar.” (Antonio Machado) 

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