miércoles, 18 de enero de 2012

C.R.A. EL POYO DEL CID: ¡Quiero saber lo que como!

Nuestro pequeño C.R.A, situado en la Comarca del Jiloca (Teruel), se llama El Poyo del Cid y comprende las localidades de Báguena, Barrachina y El Poyo del Cid. Somos poquitos alumnos, pero muy entusiastas y colaboradores. Participamos en varios programas que dinamizan el centro tanto en horario escolar como en extraescolar que sobre todo completan nuestra formación.

Creemos que “la salud es nuestro tesoro” siguiendo un concepto muy amplio, no solo es comer bien y hacer ejercicio. También es mantener una buena higiene, saber relacionarnos con los demás, estar satisfechos con nosotros mismos, respetar y cuidar el medio ambiente o ser consumidores inteligentes. De hecho, nuestros profesores nos hablan mucho de la inteligencia emocional. Al principio no sabíamos qué era; pero ahora ya lo entendemos y la trabajamos todas las semanas. Estamos aprendiendo a expresar nuestros sentimientos, a valorarnos tal y como somos, a luchar por nuestras metas o saber disculparnos, entre otras muchas cosas.

Hemos realizado una actividad muy interesante relacionada con la alimentación saludable y el consumo:“¡Quiero saber lo que como!”. Para ello nos desplazamos a Calamocha para vivenciar y conocer de primera mano lo que habíamos estudiado en clase.

Primero visitamos una empresa cárnica que forma parte de una importante cooperativa de la Comarca. Conocimos las ventajas del trabajo de las cooperativas y aprendimos el proceso de elaboración del jamón de denominación de origen de Teruel que, por supuesto, degustamos.
Pinchando aquí podéis entender como funciona una cooperativa y conocer el proceso de elaboración del jamón desde la granja hasta la mesa.

Los aromas del secadero despertaron nuestro apetito y, todos juntos, comimos en el entorno natural “Puente Romano” de Calamocha. Como siempre, un buen bocadillo, fruta de postre y un botellín de agua. ¡Los buenos hábitos no deben perderse en las excursiones!. 

A continuación fuimos a dos supermercado. Allí reconocimos las diferentes secciones y nos explicaron porqué se organizan de esa forma. Realizamos tareas “in situ” para valorar la calidad de los productos, comparar precios, observar la caducidad o diferenciar los productos e ingredientes saludables de los perjudiciales. Cada uno nos llevamos un folleto de la oferta mensual y en clase continuamos realizando actividades con él.

Por último, visitamos una panadería artesanal. Nos explicaron cómo se elaboran las pastas y el pan y nos pusimos “manos a la obra”. Observamos que los ingredientes de una magdalena artesanal son mucho más naturales que los de la bollería industrial del supermercado. Esto nos animó a consumir alimentos artesanales que como las “tortas escaldadas de Pepito” están riquísimos.

En las tres vistas lo pasamos genial y vimos que tienen unas buenas medidas de higiene y seguridad. El personal que nos atendió fue muy amable y le agradecemos que nos dedicaran su tiempo y sus sonrisas. ¡Muchas gracias!

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